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Sueño con volver a la Alhambra

Alhambra, Granada

Alhambra, Granada

Alhambra, Granada

A veces sueño con volver a la Alhambra, la joya más valiosa de Granada. El monumento medieval y morisco desborda de belleza, una buena dosis de misterio y mucha elegancia. La conocí durante el último viaje a España, cuando estuve en Andalucía. Aquella vez me enamoré para siempre. Tal fue el impacto, que la visito en sueños.

Preparada para el paseo virtual

En algún momento de su larga historia de ocho siglos, la Alhambra fue la ciudad que mejor reflejaba el esplendor de la cultura nazarí. Su enorme despliegue de mezquitas, palacios reales, jardines prodigiosos, baños y fortines lo atestiguan. Un paseo imaginario puede durar las tres horas que se aconsejan para su visita. O también una noche entera. Lo que cada soñador prefiera.

Alcazaba, Torre de la Vela, Alhambra, Granada

Granada desde la Alhambra

Primero, avistar la Alhambra de Granada

Desde el lugar en el que me alojaba, era visible la famosa Alcazaba, una especie de fuerte bastante austero que se eleva en el extremo oeste de la Alhambra. A partir de este punto más alto del cerro se construyeron las murallas y, después, todos los excepcionales edificios.

El elemento más representativo de esta fortificación es la Torre de la Vela, que se levanta, orgullosa, sobre el lado abrupto. Es un excelente punto panorámico sobre Granada, el Albayzí­n y la Sierra Nevada. Durante mi estadía, me detuve a menudo a observarla. Se asemeja a la proa de un barco. Sin embargo, el horario acordado para acceder a los Palacios Nazaríes me impidió llegar a ese punto para apreciar el paisaje desde la otra perspectiva. Apuntado para una próxima vez.

Imagino la visita guiada tal como fue

Considero que la Alhambra es uno de esos lugares muy apropiados para jugar a perderse. Cierro los ojos y me encuentro subiendo lentamente por la Cuesta de Gomérez. Paso luego por la Plaza Nueva y atravieso la Puerta de las Granadas. Esta parte del muro es la entrada tradicional a este reino de las mil y una noches. Como siguiendo el recorrido de alguno de esos cuentos, avanzo y accedo a un bosque. Se parece mucho a un oasis donde me rodean antiguos ejemplares de arrayanes, castaños, plátanos y olmos. Nada mejor que un jardín como éste para alimentar un sueño.

Generalife, Alhambra, Granada

Patio de la Acequia, Alhambra, Granada

Jardines Altos, Alhambra, Granada

Jardines Altos, Alhambra, Granada

Jardines Altos, Alhambra, Granada

Jardines Altos, Alhambra, Granada

Jardines Altos, Alhambra, Granada

Jardines exquisitos

Una vez que dejo atrás la Puerta de la Justicia me sumerjo en la verdadera visita a la exquisita ciudad-fortaleza. Allí aparece el Generalife, un pequeño palacio que era usado como espacio de descanso y huerta. Los patios y jardines en desniveles esconden lugares tan bonitos como el afamado Patio de la Acequia que riega a las granjas linderas.

Pero la increíble colección de parterres no se agota allí. Asoman el patio del Ciprés de la Sultana, la acequia mayor y los Jardines Altos y Bajos. Todos y cada uno reflejan la pasión del pueblo musulmán por el agua y la naturaleza. Justo ahí comencé a concebir mi pequeño jardín de otoño.

El Partal, Alhambra, Granada

El Partal, Alhambra, Granada

El Partal, Alhambra, Granada

Por sobre las fortalezas y los jardines, me fascinaron los baños públicos de la que fuera la Mezquita Mayor. El guía hizo especial hincapié en que eran usados por la gente común que habitaba la antigua ciudad. Allí procedían a las abluciones rituales antes de dedicarse a la oración. Pero eran muy distintos a los baños de la zona de El Partal, con su palacio y jardines. La silueta del edificio reflejada sobre el agua y la Torre de las Damas, el pórtico del pabellón que se eleva por detrás, es una de las postales más hermosas que nos llega desde la Alhambra.

Palacio del emperador Carlos V, Alhambra, Granada

Palacio del emperador Carlos V, Alhambra, Granada

Palacios Nazaríes, Alhambra, Granada

Palacios Nazaríes, Alhambra, Granada

Cuarto Dorado, Palacios Nazaríes, Alhambra

Cuarto Dorado, Palacios Nazaríes, Alhambra

Cuarto Dorado, Palacios Nazaríes, Alhambra

Alhambra, Granada

Palacios Nazaríes, la joya de la Alhambra de Granada

Como en un espejismo, mezclo ficción y realidad. Haciendo uso de mi imaginación, llego al lugar más extraordinario de Granada. Son dos construcciones monumentales y tan diferentes que expresan el carácter único de la Alhambra. Representan épocas y culturas distintas reunidas. Una de ellas es el Palacio del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. Fruto de su fascinación por la antigua ciudad, pretendió instalar allí su corte. El patio central redondo, con aires romanos, es impactante.

La otra forma el conjunto de los míticos Palacios Nazaríes de los reyes de la dinastía, la última que gobernó Granada. Las salas y los jardines son exquisitos. El lugar más espectacular es el Cuarto Dorado, donde quienes asistían al sultán redactaban sus escritos. En mi sueño repito cada uno de los movimientos que hice aquella vez junto a una multitud. Elevo la mirada hasta el techo dorado. Ensayo un giro 360° e intento abarcar tanta belleza. Suspiro ante la obra maestra.

Patio de los Arrayanes, Alhambra, Granada

Salón de los Embajadores, Alhambra, Granada

Salón de los Embajadores, Alhambra, Granada

Salón de los Embajadores, Alhambra, Granada

Salón de los Embajadores, Alhambra, Granada

Salón de los Embajadores, Alhambra, Granada

Descubro los ventanucos por donde las mujeres del harén espiaban lo que sucedía en las reuniones. Imposible no sentir una pizca de compasión al imaginar la escena. Como era de esperar, los patios de los Palacios Nazaríes que suceden en el recorrido son soberbios. El Patio de los Arrayanes tiene el estilo más definido. Las paredes azulejadas, las simetrías y los reflejos del conjunto sobre el agua son mágicos.

En cuanto a los salones, lo máximo es el salón del trono: el Salón de los Embajadores. Ahí, el sultán se reunía con los delegados extranjeros rodeado por una decoración impresionante. Las paredes y la cúpula decían todo sobre el esplendor de esta época. La historia ubica en este salón de ensueño a la reina Isabel la Católica y a Cristóbal Colón cuando decidió financiar la expedición hacia América.

Patio de los Leones, Alhambra, Granada

Fuente de los Leones, Alhambra, Granada

Patio de los Leones, Alhambra, Granada

Mi recorrido irreal me lleva, como aquella vez, al Patio de los Leones. Me veo de pie, en el centro. Giro sobre mi eje y observo el despliegue de aposentos del palacio adyacente. También aquí el arte de oriente con el de occidente se combina con gracia. La fuente es otra obra singular, sostenida por las esculturas de los animales.

Alhambra, Granada

Alhambra, Granada

Alhambra, Granada

Alhambra, Granada

Sueño con volver a la Alhambra. Entre utopía y realidad, ese anhelo es el marco perfecto para un relato o una leyenda. Por ahora, se trata simplemente de una crónica viajera. Quién sabe, algún día tome impulso y termine redactando una reversión de las historias que contaba Scheherazade.

Alhambra, Granada

Alhambra, Granada

Alhambra, Granada

Alhambra, Granada

Cómo llegar a la Alhambra de Granada?