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Anduve por las Barrancas de Belgrano

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Antes de que se desencadenara la pandemia y se detuviera el tiempo, anduve por las Barrancas de Belgrano. Cuando todavía era libre de andar, pasé unos días en Buenos Aires. Ahora, que no me puedo alejar mucho de los límites de Rosario, recuerdo ese paseo glorioso. Siempre amé ese lugar tan lleno de historia que imaginé era la tierra en la que se había fundado el Puerto de Santa María del Buen Ayre. Abarca una superficie tan extensa como tres manzanas elevadas que balconeaban el Río de la Plata que, hasta mediados del siglo XIX, avanzaba hasta la actual calle Luis María Campos.

Kiosco de Música, Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

El maravilloso jardín público no tiene en realidad la piedra fundacional que yo fantaseaba de niña, cuando paseaba de la mano de mi madre. Allí estaba una fracción de la estancia de don Valentín Alsina, quien fuera gobernador de Buenos Aires. Las Barrancas de Belgrano están habitadas por árboles históricos, uno de ellos retoño del famoso pino de San Lorenzo. Además, una colección de árboles espectaculares, tales como palmeras, robles, ceibos y ombúes, convierten al parque en un oasis urbano exquisito. Y la glorieta de principios del siglo XX es como un imán, tanto para los que visitamos el lugar como para los que organizan deliciosos conciertos al aire libre o milongas populares del barrio elegante.

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Fuente, Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Barrio Chino, Barrio de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Las Barrancas de Belgrano deben su paisaje excepcional al arquitecto paisajista francés Charles Thays, quien trabajó mucho en Argentina. En Buenos Aires también diseñó los Bosques de Palermo y el mítico Parque Lezama, por citar los más importantes. En Mendoza creo el Parque Genaral San Martín. Y su estilo francés es fácilmente reconocible en el parque más bonito de mi ciudad, Rosario: el Parque de la Independencia. Detenerme en cada rincón de este parque elevado es un verdadero placer. El tradicional barrio de Belgrano es uno de mis favoritos y las barrancas conforman uno de sus paseos más antiguos, ideal para hacer un alto, encontrar un banco y descansar a la sombra de alguno de esos árboles añosos. Al descender, simplemente cruzando las vías, amo perderme, una vez más, en ese universo pintoresco del Barrio Chino.

Tai Chi, Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Caminé un largo rato bajo la sombra de esa arboleda espectacular, rodeada de césped tan prolijo como una alfombra natural, inspeccionando tilos y madreselvas. En una de las terrazas miré con discreción mal disimulada a un grupo que practicaba el tai chi. Me habría sumado si hubiera sido una clase de yoga. Los envidié un poco, por tener el privilegio de tomar una clase en semejante lugar. También a aquéllos que pasaban por ahí en bicis o corriendo. Pasé cerca de la escultura réplica de la afamada Lady Liberty hecha por el mismísimo autor, Fréderic Auguste Bartholdi. Pero malogré la fotografía. Sin embargo, mi cámara se enamoró de la glorieta y del kiosco de música, ambos adorables.

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina

Este lugar del Bajo Belgrano me fascina. Me trae recuerdos, me enamora cada vez que visito la ciudad.  Si bien está rodeado de edificios elegantes, se parece mucho a una isla. Es innegable que esta rosarina tiene raíces en la capital. Soy una porteña encubierta. Aunque me guste dar vueltas por el mundo, soy una argentina cautivada por su país.

Barrancas de Belgrano, Buenos Aires, Argentina
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