En este momento estás viendo La bella Basílica Notre-Dame de Montréal

La bella Basílica Notre-Dame de Montréal

Basílica Notre-Dame de Montréal

Torres, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Una de las mejores experiencias en Canadá fue visitar la bella Basílica Notre-Dame de Montréal, una verdadera joya de la arquitectura religiosa. Ubicada en el centro histórico o «vieux quartier», a pasos de la Place d´Armes, estaba a la cabeza de mi lista de lugares a visitar. Soñaba con observar los vitrales con el mayor lujo de detalles. El altar enmarcado por esas vidrieras soñadas me parecía irreal en cada fotografía que veía.

Visita guiada, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Roseta central, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Una visita guiada

Ni bien llegué me apunté a una visita guiada en francés, casi mi segunda lengua. Tal era mi entusiasmo que no recordé hasta un poco más tarde algo básico que había aprendido durante mis años de estudio en la Alianza Francesa de Rosario. A saber: los canadienses no pronuncian el idioma como los franceses. Y la guía tampoco era la persona más amable de Montréal. Conclusión: le di la espalda sin mirar atrás y continué la visita con el grupo anglo parlante, que para eso hablo varios idiomas.

Interior, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Altar, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Quien y cómo

La Basílica Notre-Dame de Montréal está un escalón más arriba de lo que consideramos un lugar dedicado a la adoración de Nuestra Señora. También es un emblema de la ciudad, tan impactantes son su diseño en estilo gótico y su enorme belleza. Es la obra del arquitecto norteamericano James O’Donnell, y se reconoce su fuente de inspiración en la iglesia de Saint-Sulpice y las torres de la recientemente malograda Notre-Dame de París. Un dato curioso de tantos otros que aportaba la visita guiada fue que la torre oeste había sido bautizada La Persévérance.

Altar, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Interior, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Vitrales, Interior, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Inocultable belleza

Lo más impactante y hermoso de la Basílica Notre-Dame de Montréal se encuentra en el interior. Los colores de las vidrieras, el diseño y el efecto que provocan son algo para recordar. Amé el altar brillante, la bóveda del techo que parece un cielo azul estrellado. Me animo a decir que es la iglesia más bella a la que haya entrado hasta el día de hoy. Casi tanto como la Sainte Chapelle de París. La representación del altar es una maravilla. 

Vitrales, Interior, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Órgano Casavant Frères, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Vitrales, Interior, Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Los vitrales y el órgano, los must-see

La basílica es famosa además por su acústica perfecta. Me habría encantado presenciar un concierto o un coro. Por eso mismo aluciné frente al órgano con el sello Casavant Frères. Ese instrumento es algo serio. Mencionaron un festival que es «la» ocasión para escucharlo y disfrutarlo. Entre julio y agosto tiene lugar el Festival de los Grandes Órganos, cuando participan los organistas más prestigiosos del mundo. Una verdadera fiesta para los amantes de la buena música.

Basílica Notre-Dame de Montréal, Canadá

Cuando la visita finalizó, no me retiré. Logré hacer algo que me encanta: buscar un buen lugar para meditar, rezar un momento y repasar cada detalle de este lugar extraordinario, casi en un giro de 360°. Tomé algunas fotos y le dejé un espacio a la emoción que me embargaba. La Basílica Notre-Dame de Montréal tiene la dosis perfecta de lugar de culto y obra de arte. Cómo no conmoverse con su belleza?

Basílica Notre Dame de Montréal

Cómo llegar: