Beilstein, otra bella del Mosela

Beilstein, otra bella del Mosela

Beilstein, Mosela, Alemania
Casas de entramado, Beilstein, Mosela, Alemania
Casas de entramado, Beilstein, Mosela, Alemania
No me canso de escribir sobre las deliciosas rutas que recorrí a lo largo del Rin y del Mosela. Hoy la imaginación me lleva hasta Beilstein, una pequeña ciudad medieval llena de encanto. Hay quien dice que es la más hermosa del valle del Mosela. Muchas de las villas sobre la ruta de la Alemania Romántica disputan este título. Vale la pena dedicarse a conocerlas y tratar de elegir la que, a nuestro criterio, merezca llevarse el premio. Es una tarea difícil.
Beilstein está ubicada sobre la margen del Mosela. En un primer vistazo, amé los viñedos que suben en escalones. Ese es, en mi opinión, el paisaje constante de este valle. El río se desliza tranquilo y las plantaciones a cada lado van cambiando su tonalidad verdosa conforme las ilumine el sol. El pueblo es lugar de paso de los barcos que son atraídos por las leyendas de este río que comparten Alemania y Francia.
Casas de entramado, Beilstein, Mosela, Alemania
Carteles en las puertas de Beilstein, Mosela, Alemania
Coronas decoradas en las puertas de Beilstein, Mosela, Alemania
Beilstein es una postal perfecta de un pasado muy rico en historia. Los hechos ocurrieron en estos mismos lugares que conservan su delicada apariencia. Los empedrados de las calles, las tradicionales casas de entramado a veces levemente inclinadas, los carteles que identifican a sus dueños, las coronas de flores y ramas en las puertas, todo remite a otra época. Beilstein parece detenida en el tiempo.

Beilstein, Mosela, Alemania

Es un lugar ideal para perderte caminando sin brújula. Sus calles estrechas, a veces sombrías y empinadas, invitan a detenerse en alguna de esas tabernas tan típicas. El plan es encontrar una mesa, pedir una cerveza o una copa de Riesling y dedicarte, simplemente, a ver la vida pasar. Otro lugar en el que encontré un panorama similar es a orillas del Mosela, sentada junto a muchos otros visitantes. Desde allí, la perspectiva es excepcional: casitas delicadas color pastel, las suaves colinas que enmarcan las viñas, flores decorando las ventanas y algunos pocos turistas mezclados con la gente del lugar. La atmósfera es super tranquila, distendida y agradable.

Castillo de Beilstein, Mosela, Alemania

La pequeña Beilstein parece estar orgullosa de su pasado medieval. Su castillo, hoy en ruinas, la custodia allá en lo alto, pero permanece como un símbolo de su historia. Así y todo es considerada casi como una hermana menor de Cochem, otra de las joyas de este Rhin Romántico. Hacia allí me dirigí luego de recorrerla. Bella y atractiva, me enamoró.

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