Blue Lagoon, la experiencia de la Laguna Azul en Islandia

Blue Lagoon, la experiencia de la Laguna Azul en Islandia

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

No te puedes ir de Islandia sin haber conocido la Blue Lagoon. No, no es la famosa “laguna azul” del film. Es un lago artificial muy popular entre los turistas que se aventuran por estas tierras de hielo y fuego. Por qué? Porque su agua de origen geotermal es muy rica en sales y minerales por lo que se le conocen propiedades curativas y relajantes. Es una mezcla única de agua fresca y agua de mar.

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

La Blue Lagoon ubicada en un campo de lava a poco más de media hora desde Reikiavik, fue encontrada en la década del ´70 y se reconocen sus virtudes medicinales ya que sus aguas son excelentes para curar enfermedades de la piel. La laguna se alimenta de aguas que llegan de una central geotérmica cercana. El agua que la compone es mezcla de sales, sílice y micro-algas azules que le dan el color tan particular.

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

La Laguna Azul del campo de lava en Grindavík, Islandia, puede ser considerada un lugar “demasiado” turístico, sí. Pero tiene el prestigio que le da haber sido elegida maravilla natural por publicaciones muy famosas, especializadas en turismo. Por eso me dispuse testear, al menos por una tarde, los efectos curativos de sus aguas prodigiosas, en un entorno que no puede ser más original.

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

La visita debe hacerse bajo reserva previa online, de la que se encargó la agencia de viaje en Islandia que habíamos contratado para nuestro road-trip en pleno invierno. Hacia allí fuimos cerca del mediodía. Les anticipo que la aventura geotermal no dura horas. Debes disponer de un buen tiempo, pero no es fácil permanecer en el agua a una temperatura de  38-40ºC.

La entrada recrea campos de lava que te conducen al edificio principal. Allí te reciben y te colocan una pulsera “inteligente” que te permite hacer todo lo necesario. Desde abrir y cerrar tu locker hasta tomar una o más bebidas. Te dispones simplemente a disfrutar de la experiencia. Mi pase me permitía acceder a una entrada tipo “confort” que incluía la entrada, el ingreso al vestuario público super completo, separado para damas y caballeros. También comprendía el derecho a que te apliquen una máscara de barro, al uso de una toalla y a una bebida a elección en el tiki bar de la piscina gigantesca. Con eso bastó para mí. Pero si prefieres, puedes comprar un upgrade para otros servicios o bebidas extra.

Yo había llevado mi mochila con mi traje de baño, mis ojotas y cosméticos, los que siempre uso y llevo a todas partes. Extrañé no llevar mi gorro de lana. La temperatura en el exterior era extremadamente baja y los habitués habían previsto el abrigo para la cabeza, la única parte del cuerpo que queda afuera, a merced del frío. Algunos tenían además una funda impermeable para el smartphone. Yo lo dejé en mi locker y me dispuse a disfrutar del baño a full.

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Una vez “vestida para la ocasión”, salí del vestuario y comprobé que todos los caminos conducen a la laguna. Antes, viene bien recordar en dónde dejas tu toalla porque las instalaciones son enormes, pero están bien señaladas. Te duchas y te diriges lo más rápido posible a sumergirte en esas aguas calientes pero muy agradables. El lugar está lleno de gente pero la Blue Lagoon es gigantesca, por lo que puedes perfectamente ir de un lado para el otro sin sentirte incómodo.

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Visité unos cuantos rincones, pasé por debajo de puentes y recibí el masaje enérgico de una cascada. Después inspeccioné el área de sauna, sin detenerme demasiado. Prefería recorrer, curiosear. Nunca había estado en un lugar parecido. Del agua se desprende un vapor que impide ver claramente más allá de algunos metros. Una especie de bruma flota sobre la superficie. La temperatura exterior era bajísima, pero la piscina reconfortaba. El efecto era algo fuera de lo común. Así llegué al stand en donde te entregan el “barro” para que te coloques tu máscara de silicio. Me la puse en el rostro y, luego de un rato, me la saqué con el agua de la laguna delante de un espejo colocado a tal fin. Seguía extrañando mi gorro de lana que había quedado en el automóvil.

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

En algunos sectores encontraba tubos de metal alrededor de los cuales el agua alcanzaba una temperatura ideal. Allí nos quedábamos charlando con otros visitantes. El paso siguiente fue ir por mi bebida. Preferí que no fuera alcohol, sino una smoothie de frutas, deliciosa.

Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Cuando ya habían pasado casi 2 horas, me dije que la experiencia llegaba a su fin. El cuerpo experimenta una agradable sensación de relax, mezcla con el cansancio. Era hora de volver, buscar mi toallón y darme un buen baño antes de cambiarme de ropa. El vestuario está provisto de todo lo necesario: bolsas plásticas para guardar lo que tengas mojado, shampoo y acondicionador, secador de cabello, cremas humectantes, en fin, todo lo imprescindible.

Paisaje de la Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Nuestro guía nos pasó a buscar puntualmente, a la hora señalada. La experiencia saludable y a puro relax en la Blue Lagoon fue extraordinaria. Se sabe que hay muchas otras lagunas o piscinas con aguas termales en la capital. Pero la Laguna Azul, Blaá Lónid en islandés, tiene algo especial. Sus aguas azules por el reflejo del silicio, pero cristalinas al mismo tiempo, y su entorno, la convierten en un lugar imperdible.

Gente en la Blue Lagoon, Laguna Azul, Islandia

Terreno de lava en la Laguna Azul, Islandia

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