Reflexiones viajeras en Eguisheim, entre lo más hermoso de la Alsacia

Reflexiones viajeras en Eguisheim, entre lo más hermoso de la Alsacia

Casas de entramado, Eguisheim, Alsacia, Francia

Seguimos con paseos virtuales? En Francia descubrí una simpática competencia entre los pueblos. Era la de convertirse en el más bonito. Eguisheim, en el corazón de la Alsacia, no escapaba a esta pasión nacional. Las distintas regiones del país, de norte a sur, ofrecen lugares extraordinarios que tienen suficientes méritos para ser incluidos en la lista. El año pasado visité por primera vez la tierra que limita con la Selva Negra alemana. Y comprendí que el territorio entero podía ser catalogado como el más hermoso de Francia.

Calles de Eguisheim, Alsacia, Francia

 Eguisheim, Alsacia, Francia

Hoy los traigo a Eguisheim, un lugar verdaderamente hermoso. Y por eso lo elijo para detenerme a hilvanar algunas reflexiones viajeras. Su característica principal reside en la insólita distribución de sus calles en el casco histórico. Sus callejas de adoquines se acomodan en círculos concéntricos. En este momento sería el lugar ideal para realizar un recorrido virtual, por qué no? Recuerdo que en un momento determinado te sumergías en la Ronde d´Eguisheim y arrancaba el paseo. El paisaje pintoresco se iba completando con una colección de las típicas casas de entramado de colores delicados, que muchas veces alojan tiendas y talleres de artesanos. El corazón del distrito más antiguo es la Place du Château Saint-Léon donde destacan la Fuente de Saint León, el Castillo Bas d’Eguisheim y la capilla consagrada al Papa León IX.

Ventanas y balcones de Eguisheim, Alsacia, Francia

Pigeonnier, Eguisheim, Alsacia, Francia

Como Eguisheim está muy cerca de Colmar, ofrece la posibilidad de incluirlo en la misma ruta de un día. Una vez que estacioné el auto, comencé a pasear por la Rue du Rempart. Cierro los ojos y puedo evocar los detalles del paisaje. A un lado y al otro aparecen esas preciosas casas tan alsacianas, algunas estaban tal como debieron serlo en el medioevo, otras, evidentemente, estaban renovadas. Las ventanas aparecían adornadas con flores y pequeños objetos, como gallinitas, cacerolas, botellones o huevos pintados. Los muros exhibían colores alegres. La parte superior de las puertas identificaba con placas los oficios de sus antiguos propietarios. Además, sobre esa calle, puedo evocar un lugar singular y emblemático de la pequeña Eguisheim: “le Pigeonnier”. Es una suerte de casita para palomas (les pigeons) ubicada justo en la intersección. Es encantadora, con su escalera ornada y a menudo rodeada de turistas. Tuve que esperar un rato para obtener la foto perfecta.

Plaza del Chateau Saint Léon, Eguisheim, Alsacia, Francia

Fuente de la Plaza del Chateau Saint Léon, Eguisheim, Alsacia, Francia

Estatua de la Plaza del Chateau Saint Léon, Eguisheim, Alsacia, Francia

Capilla, Plaza del Chateau Saint Léon, Eguisheim, Alsacia, Francia

Evoco aquel día, sigo “caminando” con la imaginación y llego a la plaza del Château Saint-Léon. En el centro reina una antigua fuente con la estatua de León IX que llego a ser Papa y después santo. Detrás de ella se elevan el Chateau Bas d’Eguisheim y una bonita capilla dedicada al mismo personaje. Un detalle simpático y muy típico de la Alsacia son los nidos de cigüeñas instalados en lo alto de los campanarios. Esa ave es el símbolo de la región. En esta capilla se puede apreciar uno.

Dicen que la Navidad en esta plaza tiene un ambiente excepcional con el mercado y las iluminaciones. Agendado para alguna vez en la que pueda levantar vuelo de nuevo: pasar las fiestas de fin de año en la Alsacia francesa. Porque soñar no cuesta nada y es mejor soñar a lo grande. Coinciden?

Iglesia de San Pedro y San Pablo, Eguisheim

Vierge Ouvrante, Iglesia de San Pedro y San Pablo, Eguisheim

Sigamos nuestro recorrido. Cuando salí de la capilla, di un rodeo para visitar la Iglesia de San Pedro y San Pablo, bajando por una calle de nombre extraño, la Rue Mgr Stampf. En el interior de la iglesia se encuentra una imagen de la Vierge Ouvrante. La encantadora, otra sede de los «mercadillos» navideños, la Place du Marche se encontraba solitaria. La elegí para detenerme, buscar un lugar, ahora imaginario, para reflexionar sobre los días que vivimos.

En sólo un par de meses cambiaron el mundo, mi país, mi ciudad y la vida cotidiana de cada uno de los habitantes de este planeta. Nos encontramos con un virus con desconocida virulencia que nos obligó, a algunos antes, a otros después, a recluirnos. Esta cuarentena se ha hecho difícil, interminable. No hay soluciones creativas por ahora. Tampoco mágicas. Sólo cuidarnos entre nosotros.

Hoy evoco Eguisheim, un lugar maravilloso y tranquilo, el día de sol durante el cual caminé sus calles empedradas. Y decido que voy a volver. No sé cuando, pero voy a volver. Porque las ganas de viajar permanecen intactas dentro de mi corazón trotamundos.

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