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Perdida en Gion el barrio de geishas en Kyoto

Calles de Gion, barrio de geishas en Kyoto

Gion, barrio de geishas en Kyoto

Calles de Gion, barrio de geishas en Kyoto

Un día como hoy, hace tres años, estuve perdida en Gion el barrio de geishas en Kyoto. Recuerdo esa tarde en la que todo ocurría como en una película. Avanzaba disfrutando cada paso mientras me sumergía en un universo apartado del mundo. El simple hecho de estar en Japón era casi como un sueño hecho realidad. Recorrer una de las «ciudades de flores» más famosas del mundo resultaba una experiencia en sí misma. Así se denomina a los hanamachi, los distritos en los que habitaban esas mujeres bellas, delicadas y misteriosas. Se sabe que hoy todavía encuentras geishas y maikos ocupadas en las tradicionales casas de té de Kyoto.

Arroyo Shirakawa en Gion, barrio de geishas en Kyoto

Gion, Kyoto

Arroyo Shirakawa en Gion, barrio de geishas en Kyoto

Un atardecer de primavera en la antigua capital, me dispuse a caminar sin rumbo fijo con la ilusión de verlas. Amé perderme entre árboles de cerezos en flor, marchando a pie a orillas del arroyo Shirakawa mientras el tiempo retrocedía lentamente. Las casas hechas de listones de madera parecían frágiles. Me detuve a comprar algunas cajas de sahumerios cuyo aroma sutil me sigue transportando desde mi casa hasta el País del Sol Naciente. Eso pasa cada mañana, cuando los enciendo.

Gion, Tokyo

Cerezos en Gion, Kyoto

Cerezos en Gion, Kyoto

Aquella tarde, el espectáculo aparte en Gion lo daban las flores de los cerezos con su efímera belleza. Apenas iluminados por los últimos rayos del sol, sus pétalos parecían transparentes. Todos nos deteníamos a admirarlos, incluso los jóvenes japoneses. Sorprendida, me pregunté si acaso era la primera vez que ellos los veían de ese modo. Poco después me enteré que los últimos dos años había llovido torrencialmente durante la floración, arruinando ese momento mágico. Los japoneses aman esta época del año, la esperan como a una verdadera fiesta. Todo culmina con el hanami, una de las tradiciones más maravillosas, la de reunirse a observar los sakura en flor, símbolo de su cultura. La presencia extraordinaria de esos árboles me acompañó durante todo el viaje por Japón.

Geisha en Gion, Kyoto

Otro instante para recordar fue mi encuentro con una geisha auténtica y muy simpática. Por lo general, nos habían advertido sobre su fama de damas escurridizas. En efecto, algunas pasaban volando al lado de la gente, esfumándose como un espejismo. Sin embargo, apareció una muy hermosa, vestida con un kimono blanco y su obis impecables, el cabello sujeto, el maquillaje perfecto y una sonrisa espléndida. Se separó de su acompañante, caminó despacio, sujetando su sombrilla y su cartera, y se ubicó en un lugar ideal para ser fotografiada y recibir los halagos de un público improvisado. Me pareció un encanto de persona.

Gion, Kyoto, Japón

Gion, Kyoto, Japón

Gion, Kyoto, Japón

Durante esta excursión no me privé de inspeccionar las fachadas de las pintorescas okiya o casas de geishas aún cuando no podía reconocerlas a todas. Además, me detuve en cuanta tienda de parasoles e indumentaria típica aparecía. Los detalles de los trajes, maquillajes y adornos que usan las enigmáticas damas japonesas son tan atractivos como ellas mismas. Gion el barrio de geishas es intrincado pero excepcional. Para recorrerlo como corresponde hay que tener en cuenta que existen calles consideradas como privadas.

Tiendas tradicionales en Gion, Kyoto, Japón

Distrito de Gion, Kyoto, Japón

Son algunas calles estrechas por las que se ingresa a casas de té y casas de geishas. Es fundamental hacer el paseo con una actitud respetuosa, la que merecen estas figuras legendarias de la cultura nipona. Allá por el siglo XVII las primeras geishas eran artistas preparadas desde muy jóvenes en el arte de la danza, la música y la narración. Pasear por Gion representaba ser testigo de una tradición ancestral encantadora. Por eso, tomaba fotos con el mayor de los cuidados.

Gion, barrio de geishas en Kyoto

Gion, barrio de geishas en Kyoto
Cuando llegué a las inmediaciones del canal Shirakawa, el ambiente se volvió mágico. Llegaba el atardecer, cuando las luces tenues de las farolas producían un asombroso efecto sobre los sauces y las flores de los cerezos que se inclinaban sobre el agua. Los pequeños puentes permitían que los visitantes nos desplazáramos a ambos lados del cauce. Uno de los puentes más antiguos sobre el canal es el que ofrece la panorámica más hermosa de Gion el barrio de geishas. El paseo sigue cruzando para conocer las okiyas, todas identificadas por esos bonitos farolillos de papel ubicados a la entrada. Delante de las puertas se colgaban las noren, tradicionales cortinas japonesas, con inscripciones. También se exhibían las insignias de cada una de los establecimientos y en tablas de madera se leían inscripciones en kanji. Tal vez se identificara a las maikos, las jóvenes aprendices, y a las geishas que frecuentaban la casa. Imposible, para mi, saberlo.

Gion, barrio de geishas en Kyoto

Gion, barrio de geishas en Kyoto

Me alejé de a poco del canal y el ambiente se volvió más tranquilo, menos concurrido. Aproveché la ocasión para explorar las casitas de madera en todos sus detalles, los pequeños jardines interiores, imaginando la cantidad de historias que seguramente conocen. Esos rincones son mudos testigos de tiempos remotos y de sucesos que no están dispuestos a revelar a los visitantes curiosos. Gion es un barrio fascinante. Terminé cenando en un pequeño restaurant un plato exquisito del tradicional y delicioso okonomiyakiBuen final de esa tarde inolvidable.

Okonomiyaki en Gion

A menudo me digo que, cuando toda esta pesadilla pase y se acabe, voy a volver a Japón. Elijo como destino a Tokyo y a Kyoto, la moderna y la tradicional.

Allí pienso permanecer un buen tiempo, curando las heridas que la pandemia de Covid-19 va dejando en mi alma viajera.

Lo prometo.

Gion, Kyoto, Japan

Cómo llegar al distrito de Gion: