Paseos virtuales, el mejor remedio contra la ansiedad de la cuarentena: hoy, Capri

Paseos virtuales, el mejor remedio contra la ansiedad de la cuarentena: hoy, Capri

Costa Amalfitana, Italia

Hoy les propongo hacer un paseo virtual por la Isola de Capri.

Estamos respetando la cuarentena global.

Hoy, el único remedio conocido para esta pandemia de Covid-19 es el aislamiento y distanciamiento social. Todos, autoridades y especialistas, nos proponen quedarnos en casa. En un primer momento, pensamos que puede ser agradable. Hay tantas cosas que postergamos por trabajo y otras responsabilidades. Pero esto es algo muy distinto. Estamos obligados a permanecer aislados, hasta de nuestros seres queridos, a causa de un virus muy peligroso.

Pero nada nos impide soñar. Una de las mejores maneras es hacer paseos virtuales. Considero que es uno de los mejores remedios contra la ansiedad de este encierro.
Precisamente por eso, hoy vuelo a través de mi imaginación y de mis fotos hasta la extraordinaria Costa de Amalfi, para aterrizar en la Isola de Capri, y verla con ojos nuevos, distintos. Esta nueva mirada es la que llega con la situación por la que estoy atravesando. Me permite valorar aún más los momentos vividos en lugares como éste. La última vez llegué navegando desde Praiano. Hoy me deposito en la bahía de Nápoles como en un sueño y me digo con firmeza «Pronto voy a volver».
Isola de Capri, Costa Amalfitana, Italia
Me ubico en lo alto de los acantilados, de esos que abundan en esta isla idílica. Desde esa perspectiva aprecio mejor los paisajes excepcionales que se recortan sobre ese mar color azul imposible. Allá abajo veo anclados veleros morosos. No recuerdo, no distingo si es la calma del mediodía, o de esa hora perfecta que sucede al amanecer.
Redescubro la belleza del océano, la del horizonte y la del cielo límpido. Dicen que en estos días difíciles la naturaleza parece renovada. Hasta las estrellas parecen estar más cercanas. En este sueño que vivo en la Isola de Capri, el cielo se ve casi tan azul como el del mar. Ese que declaré como «azul imposible». En estos sueños de cuarentena, me permito hasta estas licencias poéticas… sin ser poeta.
Costa Amalfitana, Italia
Me vuelvo hacia la izquierda de mi parapeto, y aparece el panorama de esas rocas imponentes: los Faraglioni en la bahía, el agua cristalina que revela los secretos del Mare Tirreno, brillando tan lejano y tan próximo a la vez. Ubicada en estos miradores privilegiados, puedo espiar la vida cotidiana en esas pequeñas casas siempre blancas, sobre las calles que descienden serpenteando. Alguna vez me dijo la simpática dueña de un albergue donde me alojaba en la Liguria. «Los vecinos parecemos cabras». Pues aquí debe de pasar lo mismo. Las pendientes desafían a los habitantes todo el tiempo.
Costa Amalfitana
Sigo mi paseo virtual buscando otro lugar especial en una terraza en el centro histórico, al lado de la Torre del Reloj. Ese lugar es estratégico, es en el que están los cafés más concurridos, por la vista panorámica, entre otras cosas. Hoy está todo vacío, lo cual me permite deslizarme sin inconvenientes. La elegante Vía Vittorio Emanuele está desierta. No hay gente, no hay aglomeraciones de ningún tipo. Todo ha cambiado, también en mi sueño.
Como no desembarqué en la Marina Grande, disfruto observando desde aquí el desfile de cruceros allá abajo. Parecen pequeños barcos de juguete. Ellos sí permanecen, tal vez con sus tripulantes en cuarentena, pero son una promesa de que la vida en la isla volverá más pronto que tarde a recuperar el equilibrio.
Capri, Costa Amalfitana, Italia
Costa Amalfitana
Isola de Capri, Costa Amalfitana, Italia

El tiempo en los Jardines de Augusto y sobre la Via Krupp también se ha detenido. No así la vida, ya que la primavera avanza, con sus detalles de colores, aromas y formas. En esta época, la vida se renueva. Nada la detiene, ni siquiera un bicho maligno, detestable e indescifrable.

La maravillosa Villa Jovis también está solitaria, como desamparada. Sin embargo me permito instalarme en alguno de los bancos bajo el sol, para regocijarme con cada uno de los detalles de los arcos naturales, de las formaciones rocosas cuyo brillo va cambiando con la hora del sol.

Faraglioni, Capri
 

Mientras dura este sueño, me quedo con estas imágenes grabadas en mi memoria.

Y con algunas ideas que me inspiren: todo termina, la vida se renueva y soñar… no cuesta absolutamente nada.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Muy hermoso 💝🌸 Gracias por compartirlo !!

    1. Gracias Nati! Me alegra que te haya gustado e inspirado. Agendá este lugar para visitarlo ni bien se pueda volver a viajar con tranquilidad. De eso se trata esta etapa del blog. Beso grande

  2. Muchísimas grcs, Elisa!
    X «llevarme de tu mano» a recordar ese verdadero Paraíso, de nuestra Bella Italia.

    1. Gracias Gabriel! Compartimos el amor por esa segunda patria, la Bella Italia, la que aprendimos también a apreciar en el colegio.
      Abrazo grande

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