Hoy les cuento que un día fui peregrino en Italia. Cómo? Recorriendo una parte de la famosa Vía Francigena. Más precisamente seguí parte del sendero del título, el de un antiguo recorrido espiritual en un lugar extraordinario.
Durante esos días en Italia, a menudo observaba esa denominación sobre carteles esparcidos en diferentes rutas que tomaba. Era una constante. La costumbre viene desde la Edad Media cuando muchos cristianos y católicos emprendieron ese camino espiritual que atraviesa numerosas ciudades del país.
Historia.
Averigüé que durante el siglo XI, una cierta cantidad de peregrinos atravesaron Europa y se dieron cita en Roma, para orar ante la sepultura del Apóstol San Pedro y después viajar a Tierra Santa, más precisamente a Jerusalén.
Me di cuenta que ahora toda esa historia fue teniendo un significado más fuerte para mí. Es la consecuencia de mi último viaje a Israel. Tuve la ocasión de visitar todos esos lugares sagrados. Todo este tema de la peregrinación me emociona mucho.
Ella se transformó en el camino más importante de peregrinaje hacia Roma. La «via» atraviesa pueblos y ciudades, pasa delante de conventos, iglesias y abadías, visita paisajes bucólicos de gran belleza.
A lo largo del camino se pueden encontrar albergues y otros lugares para descansar y comer.
Mi recorrido.
Me dicen que este recorrido es una experiencia que incrementa tanto la fe como la cultura de los visitantes. Emocionante, no es cierto?
Más datos, entre historia y actualidad.