Mis historias como huésped. Kfar Hanokdim, campamento beduino en el desierto

Mis historias como huésped. Kfar Hanokdim, campamento beduino en el desierto

Paseo en camello, Kfar Hanokdim, campamento beduino

Desierto de Judea, Israel

Cuando escribo mis historias como huésped, no puedo dejar de recordar el día que pasé en Kfar Hanokdim, un campamento beduino en el desierto de Judea. Fue otra de las experiencias inolvidables que viví en Israel. La de conocer una pequeña parte de la vida de este pueblo que, desde hace generaciones, vive en este territorio desolado. Hay algo más apartado del mundo que un desierto? Viajábamos rumbo a la antigua fortaleza de Masada y decidimos pasar una noche en este campamento situado en el desolado valle de Kana’im.

Desierto de Judea, Israel

Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Confieso que, en un primer momento, no me atrajo la idea. No me imaginaba estar en un lugar tan solitario como Kfar Hanokdim, apartada de todo y de todos, en medio del silencio, rodeada por algún puñado de rocas y palmeras. Sin embargo, resultaba muy atractivo conocer la famosa vida de las familias nómadas, vecinas del Mar Muerto. Tiempo más tarde conocería, estudiando en Oxford, a jóvenes de esas familias viviendo una vida tan occidental como la mía. Todo fue un acierto. Hospedarme en ese campamento fue tan cómodo como hacerlo en una cabaña de la Patagonia.

Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Kfar Hanokdim había sido instalado al más puro uso beduino, con materiales autóctonos, pero contaba con todo lo que hace a las comodidades a las que estamos habituados. Los más jóvenes podían dormir en tiendas de campaña fabricadas en piedras, juncos y tapizadas por alfombras. Los mayores que lo deseáramos, podíamos ocupar las cabañas o sucás espaciosas, climatizadas y provistas de baño y duchas privados. Ambas generaciones compartíamos los espacios destinados a comedor y a fogones para disfrutar de la gastronomía tradicional y de la noche bajo las estrellas.

Ceremonia del té, bienvenida a Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Ceremonia del té, bienvenida a Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Camellos de Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Auténticos miembros de la tribu beduina, de esas familias nómadas que viven en el sur de Israel, nos recibieron en la tienda principal para compartir el té. Los beduinos son famosos por su hospitalidad, por lo que disfrutamos un buen momento escuchando de su propia boca historias y tradiciones de su pueblo legendario. El paisaje que nos rodeaba era maravilloso al atardecer. Nos contaron que los camellos, esos animales amables que vimos al llegar y que me conmovían, descansaban luego de las caminatas cargando a los visitantes. A la mañana siguiente sería la mía. También nos anticiparon que  íbamos a disfrutar de un desayuno y una cena típica en las kahn, la carpa beduina tradicional.

Dispenser de agua en Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Kfar Hanokdim tiene algunos otros detalles insólitos. El dispenser de agua potable es casi un pequeño monumento. Se entiende: estamos en el desierto. Además, no dispone de conexión wi-fi. Tampoco hay buena recepción de teléfono celular. Por eso, conviene prepararse ya que dispones, si sabes aprovecharla, de una oportunidad para una sesión detox de tecnología de la que me reconozco dependiente. Al fin y al cabo, no fue un gran sacrificio. Una estadía rodeada de un entorno natural imponente, siendo testigo de las costumbres de un pueblo mítico, para pasar una noche inolvidable bajo el cielo estrellado, fue increíble. Y resultó demasiado corta.

Camellos de Kfar Hanokdim, campamento beduino desierto de Judea, Israel

Disfruté mucho tanto de la cena como del desayuno tradicionales. Amo la gastronomía israelí tan muy fresca y saludable. Mi paseo en camello fue algo agitado. Cuando el animal se arrodilla para que subas, parece que el trámite es simple. Cuando se para en sus cuatro patas, la cosa se complica. Mientras andábamos, a paso lento, no podía dejar de observar sus ojos mansos y sus largas pestañas. Quería acariciarlo y agradecerle por el paseo, pero no me animé a tocarlo. Así soy yo: me siento más cómoda con los caninos.

Campamento beduino, Desierto de Judea, Israel

No se pierdan la experiencia imborrable de pasar una noche en el desierto. Recomiendo el campamento de Kfar Hanokdim, una excelente opción.

Desierto de Judea, Israel

P.S. Artículo NO sponsorizado

Cómo llegar al campamento? Aquí tienen las coordenadas.

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