Luxemburgo, el balcón más bonito de Europa

Luxemburgo, el balcón más bonito de Europa

Luxemburgo, balcón de Europa

Día de Fiesta en Luxemburgo, en la Place d´Armes

Llegué a Luxemburgo en un día de fiesta. La llovizna implacable no lograba borrar la alegría de ese día. Confieso que, en un primer momento, sentí un poco de frustración por haber llegado al lugar que se conoce como “el balcón más bonito de Europa” con ese clima. Me esperaba un walking tour programado de antemano. La celebración de la independencia no se suspendía. Mi visita guiada, tampoco.

Luxemburgo, balcón de Europa

En esa breve estadía pude comprobar el significado que tiene la independencia para el país, que fue lograda poco a poco. La historia de Luxemburgo se ha relacionado siempre con la de los vecinos poderosos que lo rodean. Ha sido como un pequeño pero suculento coto de caza para las sucesivas familias que gobernaron. Su situación estratégica hizo del país un punto disputado por potencias como Francia, Alemania y Países Bajos. La independencia política fue difícil y se festeja con fervor.

Calles de Luxemburgo

Disfruté de antemano el viaje desde Ernst, en Alemania, en donde había hecho base para recorrer lo más lindo del Valle del Mosela. Sabía que me esperaba una jornada especial. Iba a tener al menos un vistazo de ese pequeño-gran país. Luxemburgo se transformó en uno de los países más ricos y estables de Europa. Como argentina, con una pizca de envidia y otra de admiración, me preguntaba cuál sería el secreto. Luxemburgo es la capital de uno de los países más pequeños de Europa pero guarda monumentos, plazas encantadoras y barrios que se conservan como en el Medioevo. Nada más alejado del cliché de una ciudad consagrada a las finanzas.

Río Alzette en Luxemburgo

La capital del Gran Ducado se reveló como la ciudad distinguida que imaginaba. El entorno natural extraordinario no puede estar más acorde con la elegancia que emana de su casco histórico. La cita para nuestra visita tenía lugar en el Hotel de Ville, en un ángulo de la Place Guillaume II, en el corazón del casco histórico. El grupo no era numeroso, pero eso nos permitió disfrutar más aún. Dispusimos de tiempo para caminar despacio, detenernos, escuchar los relatos y hacer nuestras preguntas.

Puente sobre el Río Alzette en Luxemburgo

La “Ciudad Vieja” se divide en dos, la Ville Haute y la Ville Basse. Como la unión de los ríos Pétrusse y Alzette creó dos valles, fue menester construir varios puentes que comunicaran los barrios. Esos puentes la distinguen por lo cual Luxemburgo parece ser una ciudad de puentes. La mejor manera de conocerla es recorriendo sus elegantes calles peatonales. La Grande Rue es un must-see. Pero en todas se destacan hermosos edificios del siglo XIV dignos de un cuento de hadas. La UNESCO calificó a los barrios antiguos de la ciudad y a sus murallas como Patrimonio de la Humanidad.

Ascensores en la parte alta de Luxemburgo

Luxemburgo, la ciudad de los puentes

Los ríos circulan a lo largo de los valles inferiores. Los rodean gargantas y acantilados. El paisaje, distribuido en distintos y elevados niveles, no puede ser más extraordinario. La unión de los distritos fluye gracias a viaductos y puentes. Allí estaban el Pont Adolphe, el Pont Grande-Duchesse Charlotte y el Viaduc La Passerelle. No se preocupen que subir y bajar no es tan complicado ya que existen ascensores gratuitos.

Luxemburgo, balcón de Europa

La distinguida Place d’Armes es el centro geográfico de la Vieille Ville y es un lugar de lo más animado, tanto de día como de noche. Allí llegamos atravesando una galería cubierta desde la Place Guillaume II a la que volveríamos más tarde, cuando comenzaran los desfiles y los bailes, que el sol supo acompañar a esa hora. Caminamos hacia el Palais Grand-Ducal que data del siglo XVI. Es la residencia oficial del Gran Duque Henri de Luxembourg, jefe de estado desde el año 2000. Cabe recordar aquí que el país es una monarquía constitucional y parlamentaria.

Callejuelas en Luxemburgo

“Mir wölle bleiwe wat mir sin” en Luxemburgo

Aunque seguíamos las indicaciones de nuestro guía bajo los paraguas, en algunos momentos sentí la necesitad de perderme por esas callecitas encantadoras. Estaba segura que, a la vuelta de una esquina, iba a reencontrarme con el grupo. No lo hice, pero ganas no me faltaron. Mejor así, porque me habría perdido un detalle curioso que nos señalaron mientras caminábamos por la Rue de la Loge. Cruzamos un pasaje y nos detuvimos ante el balcón de un viejo edificio de piedra. En él se lee escrito con letras rojas “Mir wölle bleiwe wat mir sin”. Estas palabras significan: “Queremos seguir siendo lo que somos”, el lema de Luxemburgo. Expresan el deseo de ser y permanecer libres e independientes de los países vecinos que, a lo largo de la historia, han ejercido un dominio militar y político. Confieso que me conmovió.

Puentes sobre el Río Alzette en Luxemburgo

Puentes sobre ríos Alzette y Petrusse en Luxemburgo

Luxemburgo, balcón de Europa, desde el "chemin de la corniche"

Luxemburgo, balcón de Europa, desde el "chemin de la corniche"

El paseo bajo la llovizna nos condujo hacia el castillo de Sigefroid I, reconstruido sobre los restos del castillo romano, y un punto histórico muy relevante. Alrededor de esta fortaleza se instalaron los primeros habitantes. Otro momento excepcional fue el recorrido panorámico a lo largo del Chemin de la Corniche. Mientras descendíamos con mucho cuidado en dirección al barrio de Grund, disfrutamos de unas impactantes vistas del valle inferior.

Cathédrale de Notre-Dame, Luxemburgo

Gëlle Fra o Dama de Oro, Luxemburgo

Cathédrale de Notre-Dame, Luxemburgo

El final del walking tour nos encontró en la hermosa Cathédrale de Notre-Dame, en su origen iglesia jesuita, convertida en catedral recién en 1870. La arquitectura es especial ya que tiene un mix entre el estilo gótico tardío y algunos elementos del renacimiento. Antes de entrar a la catedral, el guía nos señaló un monumento muy querido por los habitantes de Luxemburgo. Se trata de Gëlle Fra o Dama de Oro. Se consagró a los soldados caídos en la I Guerra Mundial.

Ville Haute, Luxemburgo

Quedó para alguna otra vez la visita a las pintorescas casamatas de Pétrusse, instaladas en el siglo XVII por los españoles. Son pasadizos de túneles militares construidos en las rocas. El objetivo era emplazar cañones en dirección al valle. Es un paseo ideal para quienes estén interesados en los recorridos misteriosos y en la historia militar europea.

Día de Fiesta en Luxemburgo, en la Place d´Armes

El día en Luxemburgo terminó compartiendo la fiesta popular con los habitantes de la ciudad. Todo pasaba en la Plaza Guillaume II, un gran espacio abierto en el que se suelen organizar conciertos y eventos. Pero ese día todo era alegría, canciones y bailes. Me fui con la convicción de haber tenido la suerte de estar allí en un día muy importante. Y lo disfruté mucho.

Luxemburgo, balcón de Europa

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