Mendoza Gourmand, experiencia imperdible

Mendoza Gourmand, experiencia imperdible

Estuve en Mendoza, la tierra del sol y del buen vino, para vivir un fin de semana inolvidable. Me uní a un grupo agradable para vivir Mendoza Gourmand como alguien que aprecia los viajes fuera de lo común. Nos proponían disfrutar de platos especiales acompañados de los famosos vinos de selectas bodegas regionales. Y-mucho-más. Bueno, en estas simples palabras que se añadieron estaba el secreto. Me deleité con verdaderos placeres de la gastronomía argentina en un entorno natural privilegiado. Mendoza es el lugar indicado.

Los anfitriones habían organizado actividades exclusivas distribuidas en dos días. Tenían todos los detalles previstos. Me dejé llevar por Lionel, el “Guerrillero Culinario”, tal es su nombre en las redes, y por Marsus, Marcelo, de HonTravel. Mientras recorríamos bodegas elegantes y degustábamos vinos excepcionales, recibíamos la expertise de enólogos y emprendedores que nos sugerían maridajes. Pero siempre eran bienvenidos los nuestros. Todo se desarrolló en una atmósfera distendida, divertida y organizada. La clave era valernos de nuestros sentidos para aprovechar cada minuto de la experiencia. El lema propuesto: «to have a wine day»

El paisaje de la Cordillera de Los Andes nos ofrecía el marco perfecto para estas mini-vacaciones libres de stress. Mendoza, en la Región de Cuyo, es una provincia extraordinaria. La naturaleza impactante que nos rodeaba y, además, la gente amable que conocimos en esa breve estadía, dejaron su huella.

Debo reconocer que el mundo del vino y sus secretos son apasionantes. Siempre se aprende algo nuevo. Escuché a los expertos hablar desde el corazón sobre los dilemas de la siembra y la cosecha. Compartieron sus conocimientos con gran generosidad. Los imaginé mirando al cielo inquietos, adivinando los propósitos del clima. O levantándose a la madrugada para tratar de evitar las consecuencias fatales de una helada. Aprendí a apreciar ese trabajo hecho con paciencia y amor.

La primera actividad prevista fue la visita a la Bodega Santa Julia de Familia Zuccardi en Maipú. Arrancamos con una clase de cocina interactiva a cargo del Guerri en la terraza del restaurant Pan y Oliva. Lionel nos mostró los principios básicos del amasado, las diferencias entre las harinas y los secretos del levado. El objetivo era preparar una pizza argentina “a la italiana”. Me fascinó preparar el bollo, estirarlo y ayudar a que llegara al horno de barro. Además, salió riquísima.

Mientras esperábamos que la levadura hiciera su efecto en la masa, visitamos Zuelo, la fábrica de aceite de oliva extra virgen de Familia Zuccardi. Tuvimos un guía de lujo: Miguel Zuccardi, quien nos mostró las modernas instalaciones, nos explicó el proceso tan dedicado y lo que vale la pena saber sobre producción sustentable, para terminar degustando juntos el excelente aceite de la casa.

Siguió la otra clase de cocina, esta vez a cargo de una campeona: María del Carmen «Chacha» Vicario, autora de la “mejor empanada argentina”, ganadora del Campeonato Federal de la Empanada. Amasó para nosotros, contestó cada una de nuestras preguntas y preparamos juntos empanadas de carne cortada a cuchillo, de cebollas y de 3 quesos. De más está decir, pero lo digo: todo salió delicioso. La cena en el restaurant fue el broche perfecto.

Al día siguiente, el recorrido fue intenso, interesante y muy divertido. La antigua Bodega de don Federico Benegas Lynch nos recibió para permitirnos vivir una experiencia única: hacer una cata vertical después de recorrer una bodega con mucha historia. En qué consiste? El enólogo había preparado la degustación de un Cabernet Franc de la Línea Benegas Lynch correspondiente a los años 2012, 2011, 2009 y 2008. Como cada año, el vino tuvo su estilo, su evolución y su personalidad. Por eso nos acompañó a apreciar las diferencias según el año, el clima y el momento de la cosecha. Además, nos relató la situación de las vendimias en cada año señalado. En base a ello, elegimos nuestro preferido. El mío, el 2009. Fue un aprendizaje fantástico.

La jornada siguió con la visita a Finca Decero. De entrada, nos recibieron con una copa de Malbec cosecha 2017. Saboreándolo, recorrimos una bodega que no puede ser más elegante, de la mano de su enólogo Tomás Hughes. El paisaje de la bodega se integraba con el del entorno. Llegué a la conclusión que paisajismo y viticultura se llevan a las maravillas. El almuerzo de 5 pasos estuvo a cargo del chef Andrés Fozzetti. Entre otras cosas, amé el helado de espárragos de la entrada y la crema de berenjenas ahumadas. Respecto de los vinos, el Cabernet Franc 2017, The Owl and The Dust Devil 2017, y el Decero Garnacha 2006 me resultaron extraordinarios.

 

 

 

 

La noche de luna llena nos llevó a una finca en Agrelo. Los hermanos Reginato, Pepe y Luis, nos abrieron las puertas de su casa para invitarnos a visitar los viñedos y a comer un asado bien mendocino. Pepe es un maestro de los espumantes y uno de los anfitriones más simpáticos que he conocido. Luis es el creador de los excelentes Chamán Wines. Ambos saben lo que hacen y lo pudimos comprobar degustando una colección de las mejores etiquetas, todas ellas de alta gama, incluida la de Relator de Fernando Gabrielli, ausente con aviso. Entre secretos de los cultivos, recuerdos familiares, anécdotas de viajes y muchas risas, pasé una de las noches más divertidas de la experiencia Mendoza Gourmand.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El domingo tenía sabor a despedida en el Valle de Uco, a 1.200 m s.n.m. Se dice que esta región privilegiada tiene el clima ideal para los viñedos. Hicimos la visita guiada por finca Sophenia, creación de Roberto Luka y ubicada en lo que antes era un desierto. De la mano de su joven enóloga, Julia Halupczok, transitamos una clase maestra. Conocimos la historia de la bodega, exploramos los misterios de la producción de un buen vino desde la calicata. Degustamos directamente desde las barricas en un recorrido súper especial. Aguzamos los sentidos para apreciar los detalles que Julia nos señalaba. Y fue fascinante.

Todo lo bueno tiene un final. El de nuestro viaje fue el almuerzo en la finca contigua a la bodega Sophenia, la Cordillera de Los Andes como telón de fondo, disfrutando del almuerzo creado por Lionel que cocinó para el grupo, maridando con vinos de las líneas icono de la bodega. La bonita mesa estaba preparada en el jardín. El menú: morcillas sobre manzanas confitadas, mollejas con puerro, entraña y de postre, una versión excepcional de nuestro tradicional “queso y dulce”

Así fue el fin de fiesta Mendoza Gourmand con brindis, risas, fotos y la sensación inequívoca de haber compartido una experiencia fuera de lo común. Gastronomía de excelencia, buen gusto, camaradería y paisajes sublimes, un cóctel perfecto para crear un fin de semana inolvidable.

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Preciosas descripciones de una geografía que es imposible definir con pocas palabras, una cultura del hacer que se recrea de modo original a través de los años mientras se revaloriza originalmente de la mano de gente joven que aúna expertise y tecnología. Bellas expresiones cuentan a tus lectores estos modos de ser y hacer: La producción, los cultivos , el paisaje y sus entornos sin olvidar como los sabores encontraron en esa experiencia un lugar privilegiado y sumaron inteligencia a la propuesta tornándola completa y absolutamente motivadora. Ojalá nos encuentremos en muchas más experiencias tan enriquecedoras…Abrazos desde nuestro hermoso Alto Valle patagónico!

  2. Corrección encontremos si… encuéntremos no… estos correctores que trabajo nos dan ! Abrazos!!

    1. Gracias por tus hermosas palabras Alejandra. No puedo estar más de acuerdo con vos. Beso grande desde Rosario

      1. Y ojalá nos volvamos a encontrar por allá!

  3. Que hermosa experiencia!!!💖🌹

    1. Realmente hermosa, completa. Aprendimos mucho y disfrutamos también. A vos te encantaría Naty

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