Recuerdos de Monumenta en el Grand Palais

Recuerdos de Monumenta en el Grand Palais

Monumenta, Grand Palais, Paris

Monumenta, Étrange Cité, Grand Palais, Paris
Monumenta, Étrange Cité, Grand Palais, Paris

Una vez en París me dije «esta vez, sí». Hacía mucho tiempo que quería conocer el Grand Palais por dentro. La oportunidad se dio con una versión de «Monumenta», la tradicional exposición de arte contemporáneo que ocurre ahora en años pares, precisamente en la nave en ese lugar de privilegio.

En ese momento, los artistas rusos Ilya y Emilia Kabakov habían instalado lo que denominaron una «étrange cité», una ciudad extraña. Era el despliegue de una pequeña ciudad misteriosa y utópica. Y, al mismo tiempo, presentaban una mezcla entre sueños y realidad que se da, en su particular manera de verlo, cuando la humanidad busca el progreso.
Confieso ser una admiradora del arte moderno y, en consecuencia, de muchas de las ediciones de Monumenta, todas extraordinarias. El arte contemporáneo se acerca así al gran público en el marco del Grand Palais de París, uno de los establecimientos artísticos más relevantes de la ciudad. Amo el concepto. Entre las mejores muestras que recordaba estaban las exposiciones de Anish Kapoor en 2011 y luego la de Daniel Buren en 2012 ambas muy exitosas. Me encontré leyendo los artículos que le dedicaban muchos sitios franceses ya que era imposible visitarlas.
Pero una vez tuve la oportunidad de conocer el edificio monumental que alojaba esta muestra. Allí estaba esta ciudad bizarra y mágica, imaginada por estos artistas que me disponía a conocer. La cúpula es excepcional. El museo se despoja de otros elementos, en sus rincones, capillas y portales.
Monumenta, Ilya y Emilia Kabakov
Monumenta, Ilya y Emilia Kabakov
Monumenta disponía de un acceso especial para discapacitados, con toda la información. Era un anticipo de la muestra. Muy cerca, una enorme cúpula estaba depositada sobre el suelo, y recibía a los visitantes con sonidos sorprendentes.
Después, la entrada a la «Étrange Cité» conducía hacia una suerte de museo extraño pero encantador. Las paredes no estaban revestidas de obras de arte. Habían sido reemplazadas por manchas luminosas que se parecían a vitrales.
Monumenta, Ilya y Emilia Kabakov
Monumenta, Ilya y Emilia Kabakov
El recorrido conducía al visitante a una sucesión de cinco salones dispuestos en redondo. En uno de ellos estaba «Manas», la maqueta de una ciudad antigua rodeada de montañas. Luego aparecía lo que identificaban como un centro de energía cósmica que «podía comunicar la Tierra con los signos del cosmos». Llegado a este punto, todos experimentamos mucha sorpresa y curiosidad. Estábamos entrando realmente a una ciudad extraña. Los artistas rusos tenían evidentemente, una gran imaginación.
Luego, los creadores presentaban su personaje favorito: el ángel. Nos proponían la manera a través de la cual podríamos encontrarlos. O mostraban su versión de cómo acostumbrarían a vestirse. Las imágenes eran conmovedoras. La búsqueda de esos personajes míticos tenía algo de religioso o espiritual. Los juegos de luces con los que se revestían los seres celestiales era formidable.
Monumenta, Etrange Cité, Grand Palais, Paris
A continuación descubrí la «versión Kabakov» de los portales. Había escuchado hablar sobre la existencia de estos pórticos que suelen separar dos mundos. Aquí tenían un costado mágico y uno artístico. Los autores habían jugado con el tradicional concepto de pasaje y de transición. A esta altura de la visita casi había olvidado que el motivo principal había sido el de conocer el Grand Palais. La muestra era fascinante.
Monumenta, Ilya y Emilia Kabakov
Al final estaban las dos capillas. La capilla blanca se parecía a las de esas iglesias antiguas en las que las pinturas casi habían desaparecido de los muros. La capilla oscura aparentaba ser un taller. Ambas tenían los rasgos de esos edificios del Renacimiento donde los verdaderos pintores eran artistas rusos.
Monumenta, Ilya y Emilia Kabakov
Me encantó esta étrange cité. La muestra proponía reflexionar sobre las distintas visiones del progreso. Nos preguntamos si tal vez el hombre había dejado de lado su esencia, sus sueños, en el momento en el que la ciencia se volvió protagonista. Ese hecho, tuvo o tiene consecuencias sobre la condición humana? Qué buena pregunta.
Monumenta, Ilya y Emilia Kabakov
Monumenta, Ilya y Emilia Kabakov, Grand Palais
No dejé la exposición sin antes hacer un breve recorrido por las instalaciones del Grand Palais. Ubicado en el corazón de París, sobre la avenida del General Eisenhower, justo enfrente del Petit Palais, y muy cerca de la avenida de los Champs-Élysées, es un monumento emblemático. Construido en ocasión de la Exposición Universal de 1900, está clasificado como monumento histórico. Es excepcional.
Grand Palais, París

 

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