Escultura en el interior de la Neue Wache

Escultura en el interior de la Neue Wache

Neue Wache, La Pietá de Käthe Kollwitz, Berlín

Visitar Berlín nos permite descubrir numerosos monumentos. Uno de ellos fue la escultura que se oculta en el interior de la Neue Wache. Por lo general, no son monumentos que pasan desapercibidos. Son los que nos interpelan, nos golpean también. Eso es, precisamente, lo que me pasó con la estatua de la que les hablo hoy.

Neue Wache, Berlín
Dejando atrás el magnífico edificio de la Universidad Humboldt y la isla de los museos, me encontré con otro edificio excepcional sobre la avenida Unter den Linden, casi por casualidad. Podría perfectamente haber pasado de largo. Pero no. Algo me atrajo y, curiosa, me decidí a entrar. Recibí el impacto de una escultura única. Me encontré con una estatua terriblemente solitaria en el dolor de esa mujer, su hijo en brazos. La luz llegaba desde un agujero en el techo y caía sobre su cabeza. El conjunto no podía ser más conmovedor y se parecía mucho a La Pietá de Michelangelo Buonarotti.
Neue Wache, La Pietá de Käthe Kollwitz, Berlín
Ubicado justo frente al Kronprinzenpalais, era el edificio austero de la Neue Wache, en español, la «nueva guardia». Había sido diseñado por el arquitecto Friedrich Schinkel inspirado por un castrum romano. Con cierto aspecto marcial, ese antiguo puesto de guardia fue la primera obra del arquitecto en Berlín, una verdadera obra de arte del clasicismo alemán.
Neue Wache, La Pietá de Käthe Kollwitz, Berlín
Luego, en los años ´90, la Neue Wache se transformó en un monumento consagrado a las víctimas de las guerras y la tiranía. Todavía eran los años en los que existía la dolorosa separación que sobrevino a la Guerra Fría. La escultura que tanto me emocionó es una reproducción atribuida a la artista Kathe Kollwitz. Después supe que la había realizado después de la muerte de su hijo durante la Primer Guerra. Se la conoce como La Pietá Kollwitz.
Neue Wache, La Pietá de Käthe Kollwitz, Berlín
La obra permanece así, expuesta a las inclemencias del tiempo. Todos los que por allí pasamos recibimos de algún modo el mensaje que la artista quiso expresar a los berlineses. Y al mundo.
Berlín es así. Una ciudad bella, cosmopolita, pero habitada por monumentos que nos recuerdan momentos de la historia más dolorosa, la de las guerras y sus consecuencias.

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