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Paseo por Sasbachwalden en la Selva Negra

Sasbachwalden, Alemania
Sasbachwalden, Alemania

Desperté recordando un paseo por Sasbachwalden. Un viento inexplicable sopla desde hace dos días sobre la ciudad de Rosario, mi hogar. Sin embargo, anoche me dormí con el recuerdo de esos campos ondulados donde los viñedos acompañaban la cadencia del paisaje. No estaba leyendo nada en especial que me acercara esas imágenes. Tampoco se trataba de uno de esos films que elegimos ver después de la cena. Ese horizonte se dibujó y me acompañó durante el sueño.

Sasbachwalden, Alemania, Selva Negra
Sasbachwalden, Alemania, Selva Negra
Cada uno de los pueblos dispersos en la Selva Negra alemana tenían una escena extraordinaria y peculiar. Eso los hace reconocibles entre muchos otros. Sasbachwalden propone postales impecables en donde se pose la vista. Cierro los ojos y me imagino caminando entre las filas prolijas de los cultivos. Mis manos acarician las hojas verdes inundadas de sol. Mis pies eligen con cuidado donde pisar. Cuestión de no molestar el desarrollo tranquilo de esas uvas que prometen alguno de los mejores vinos de la región.
Sasbachwalden, Alemania, Selva Negra
Sasbachwalden, Alemania, Selva Negra
El paseo imaginario por los campos de Sasbachwalden me remite al que hice en otro tiempo. Las plantaciones que se extendían hasta donde descendía la pendiente, y más, tenían algo de exuberante. El aire era fresco, tranquilo. La tierra,  fértil. La luz se filtraba, delicada, entre las ramas. La sensación de paz y libertad que experimenté en ese lugar, me invade ahora, mientras escribo. Evocarla es un recurso valioso en este, mi presente, tanto como ningún otro.
Sasbachwalden, Alemania, Selva Negra
Sasbachwalden, Alemania, Selva Negra
Mientras recorría el interior de Sasbachwalden me detuve delante de la mayor parte de las casas hechas con entramados. Este tipo de construcción es peculiar y se ve en todos los pueblos medievales que he visitado. Sin embargo, en este lugar parecen casas modernas y conservadas. Tal vez sea así porque han respetado el estilo pero fueron levantadas mucho después. Los pequeños jardines son uno más bonito que el otro. Las flores delicadas parecen enamoradas del clima. Las macetas delante de las ventanas son la postal de la coquetería germana. Los alemanes son muy discretos y austeros. Pero, a la hora de instalar esta decoración, no reparan en esfuerzos.
Sasbachwalden, Alemania
Pienso en las herramientas a nuestro alcance para sobrellevar la incertidumbre de nuestros días. Una de ellas es volver sobre nuestros pasos para revivir experiencias. Es por eso que escribo. Y me despierto rememorando caminos recorridos, como éste que me llevó a Sasbachwalden, uno de los pueblos más bonitos de la Selva Negra en Alemania.
Sasbachwalden, Alemania
Cómo llegar:

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