Plaça del Rei, plaza real en el Barrio Gótico

Plaça del Rei, plaza real en el Barrio Gótico

Plaça del Rei, plaza real en el Barrio Gótico
Plaça del Rei, plaza real en el Barrio Gótico
Barrio Gótico, Barcelona

 

Barcelona es bella y vibrante, de punta a punta. Rincones como la Plaça del Rei, dan testimonio de ello. Entre todos sus distritos confieso que el Barrio Gótico es mi preferido. Rastrillar sus callejas antiguas y sinuosas, acomodarme en algunos de sus cafés encantadores para terminar la tarde y beber de un trago su atmósfera de misterio, son cosas que me encanta hacer. Una y otra vez.
Cuando escribo, me invade la nostalgia. Recuerdo claramente esa pequeña plaza, la Plaza del Rey, a metros del departamento donde me alojaba. Era uno de los primeros lugares que atravesaba cuando comenzaba a visitar la ciudad. Me traslado hasta ella en un viaje virtual, el único tipo de viaje que, por ahora, puedo hacer.

Plaça del Rei, plaza real en el Barrio Gótico, Barcelona
Como si estuviera allá, cierro los ojos y ensayo un giro de 360°. La cálida Plaça del Rei está rodeada por varios edificios históricos medievales que, otrora, eran la residencia de los Condes de Barcelona. El más importante es el Palacio Real Mayor. Se dice del lugar que tuvo lazos hasta con el mismísimo Cristóbal Colón. Luego fue desmentido, pero se contaba que allí fue donde los Reyes Católicos, Fernando e Isabel,  recibieron en audiencia al gran navegante, cuando volvía de su primer viaje a América. Verdad o no, la plaza es protagonista de la historia.

 

 

En lo que hace a la arquitectura, el edificio más importante de la Plaça del Rei es el bello Palau Reial Major, la célebre residencia de los reyes de Aragón. Imponente, rodea la plaza. Las arcadas alojan a músicos callejeros que recrean un ambiente alegre, agradable. También se destacan la muralla romana, el palacio gótico de la Casa Padellas y la Iglesia de Santa Águeda. Es sorprendente que en un espacio relativamente pequeño habiten tantos monumentos históricos.

 

Las calles de este barrio son siempre intrincadas. Pero la leyenda de los reyes, el castillos y los atractivos del distrito vale largamente el desvío. Barcelona, como tantas otras ciudades con historia, nos invita a perdernos en sus barrios más antiguos para detenernos a observar con curiosidad. Historia, tradición y la vida cotidiana se muestran de la mejor manera. Detenerme un rato a disfrutar de la música, inspeccionar las viejas esquinas y acaparar alguno de los últimos rayos de sol de setiembre antes de volver a descansar, eran algunos de mis placeres de cada día. Es por ese tipo de hallazgos que amo ciudades como  Barcelona.
Cómo llegar:

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