En modo slow-travel en Saint-Hippolyte

En modo slow-travel en Saint-Hippolyte

Saint-Hippolyte, Alsace, Francia

Saint-Hippolyte, Alsace, Francia

Cuando viajé a la Alsacia no me instalé en Colmar. Tampoco en Estrasburgo, la “capital de la Navidad”. Elegí, sin dudarlo, a Saint-Hippolyte. Es una ciudad agradable, tranquila y auténticamente alsaciana, ubicada a los pies del castillo de Haut-Kœnigsbourg, que también me proponía visitar. Hacer base allí me permitió recorrer todos los pueblitos encantadores de la región y, al mismo tiempo, conocer a fondo una ciudad francesa muy tradicional.

Casas de entramado, Saint-Hippolyte, Alsace, Francia

Casas de entramado, Saint-Hippolyte, Alsace, Francia

Casas de entramado, Saint-Hippolyte, Alsace, Francia

Saint-Hippolyte es un pueblo medieval que se rodeó de una muralla defensiva a principios del siglo XIV. Hasta hoy en día, está perfectamente conservada y forma parte del paisaje. Solía salir a caminar al atardecer rumbo a los viñedos siguiendo el recorrido de estas paredes antiguas. Amaba ese momento del día en especial, cuando había dejado atrás la ruta hacia los pueblitos mágicos. Volvía y paseaba sin rumbo por las callejuelas encantadoras, la colina dominando el paisaje y rodeada de esas tradicionales casas de entramado. Me perdía por allí como si viviera en el lugar, saludando a los vecinos que, a esa altura, ya me conocían. De pronto, se me ocurría sentarme a descansar en la plaza vecina a la iglesia o entrar a visitar alguna de las pequeñas bodegas familiares que tenían todavía sus puertas abiertas a esa hora.

“Rouge de Saint-Hippolyte”

Bodegas de Saint-Hippolyte

Como muchos pueblos de la Alsace, Saint-Hippolyte es célebre también por la viticultura. La región se caracteriza por su clima semicontinental, merced a la barrera de los Vosgos y por la variedad de uvas blancas. La denominación de origen de este lugar corresponde al “Rouge de Saint-Hippolyte” que proviene de la uva de Borgoña Pinot Noir. Es un vino dulce y exquisito. Las cavas también te ofrecen degustar el crémant d´Alsace, el famoso espumante de burbujas más ligeras que el champagne. Estas experiencias constituyen otro de los grandes atractivos de Saint-Hippolyte.

La cour de Saint Foulrad

Murallas de Saint Hippolyte

Viñedos de Saint Hippolyte

Alojarme en el corazón del la preciosa aldea amurallada, en una hermosa casa tradicional transformada en B&B fue un acierto. Cuando volvía de las visitas cotidianas siguiendo el plan trazado para “rastrillar” una de las regiones más bonitas de Francia, me disponía siempre a conocer algo nuevo en Saint-Hippolyte. La ciudad tiene ese perímetro amurallado rodeado por un foso amplio. Más allá, subiendo, rumbo al castillo Haut-Kœnigsbourg, el terreno está tapizado de viñedos ordenados. Las antiguas puertas y torres de la ciudad medieval fueron demolidas y sólo sobrevive La Torre de la Cigüeña. Estos pájaros son como un emblema de la Alsacia y siempre tienen disponible un nido bien alto en campanarios y torres.

Fuentes de Saint HippolyteIglesia de Saint HippolyteFuente frente al Hotel de Ville, Saint Hippolyte

Entre los edificios y monumentos más representativos de Saint-Hippolyte están la iglesia del siglo XIV, la fuente del Hôtel de Ville y la fuente oval de la rue Saint-Fulrade, justo donde me alojaba. La Mairie destaca por su antiguo campanario. Y lo mejor son las casas alsacianas, una más linda que la otra. Sus paredes coloridas, el entramado tan bien conservado, los coquetos jardines, las flores en el vano de las ventanas, todas las casas eran extraordinarias. Yo me instalé en una divina, en el número 25 rue du Collège. El jardín que comunicaba a los distintos departamentos era casi una postal medieval alsaciana. Y el anfitrión era super amable.

Jornada de “portes ouvertes” en la bodega Armand FahrerBodega Jacques ILTIS, AlsaceVins fins de l´Alsace, Bodega Jacques ILTIS, Saint-HippolyteVins fins de l´Alsace, Bodega Jacques ILTIS, Saint-Hippolyte

 

Esos paseos por el pueblo que tanto disfrutaba me permitieron descubrir el estilo de vida apacible del lugar. Saint-Hippolyte parece detenido en el tiempo. Inspeccioné muchas de las casas pintorescas, algunas identificadas en la entrada con el oficio de los antiguos habitantes medievales. El fin de semana, me auto-invité a compartir una jornada “portes ouvertes” en la bodega Armand Fahrer. Los lugareños se reunían a degustar los mejores vinos mientras conversaban alegremente. Visité la bodega de Jacques Iltis en la que se me recibió como si fuera una de las primeras clientas de la cava. El titular abrió con mucha cordialidad una colección de las etiquetas de la casa, todas de la mejor calidad.

Saint-Hippolyte, Alsace, FranceSaint-Hippolyte, Alsace, France

En la medida de lo posible, me encanta conocer el lugar en el que me instalo. Tengo una cierta fascinación por ese modo slow-travel, que me permite investigar el estilo de vida, mezclarme entre la gente que habita las ciudades y estar bien al tanto de las costumbres. Paseando por allí encontré que el casco histórico se extendía hasta un pequeño distrito de fincas algo más modernas y siempre encantadoras. El paisaje que las enmarcaba era bucólico, desde la colina que baja del castillo tapizada de viñas y amapolas hasta los senderos enmarcados por amapolas.

Viñas de Saint-Hippolyte, Alsace, France

Elegir a  Saint-Hippolyte como campamento base para la aventura en la Alsacia francesa fue una gran idea.

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