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Visita al Vaticano en Roma

Vaticano, Roma, Elisa N, Blog de Viajes, Lifestyle, Travel

 

Hoy los invito a que hagamos juntos una visita al Vaticano. Lo hice por primera vez en el años 2008. Sin embargo, es un lugar al que siempre quiero volver. Roma es una ciudad entrañable. Cada vez que camino sus calles me embarga una emoción que es difícil de describir. Tiene algo de familiar pero, a la vez, la certeza de que te permite el privilegio de conocer algo nuevo y sorprendente. Roma siempre me convenció de ello. Pero el hecho de volver a la ciudad del Vaticano, la basílica de San Pedro, su plaza y a la Capilla Sixtina, tienen un significado muy especial.

Hermosos recuerdos

En aquella ocasión nos acompañó un joven sacerdote, sobrino de uno de mis mejores amigos, que en esa época vivía en la Ciudad del Vaticano. Tal vez por eso, el recorrido se hizo tan ameno, ya que él conocía muy bien los museos vaticanos y sus secretos. Compartimos una visita conmovedora, que nos dejó gratos recuerdos.
La imagen que elegí para encabezar este artículo corresponde a esa primera visita al Vaticano, a la panorámica desde la cúpula sobre la plaza de San Pedro. La vista de las ciudades de Roma y del Vaticano, tanto como la de la Vía de la Conciliazione, son impagables, como el premio para aquéllos que se atreven a subir la larga y estrecha escalera.

La famosa piazza

San Pietro alberga la tumba del gran compañero de Jesús y Primer Papa de la cristiandad, el Apóstol Pedro.
La catedral se encuentra precedida por la plaza. Prueben pararse en el centro y hacer un giro de 360º. Es un lugar a todas luces monumental. El obelisco, situado en ese centro, proviene del templo de Néron y se cree que posee en su interior una pequeña astilla de la Santa Cruz que cargó Nuestro Señor durante su calvario.
La piazza está rodeada de una cuádruple fila de columnas que rematan en 140 estatuas de santos. Comprueben que esas columnas están ubicadas en forma de elipse, de tal manera que, si uno se sitúa en el mismo centro de la plaza, se visualizan en una sola línea. Forman una construcción casi perfecta.
Sublime.

La cúpula.

La enorme cúpula tiene una especie de poder magnético. No puedes dejar de mirarla, y admirarla. Está rodeada de conjuntos escultóricos que, vistos de cerca, cuando accedes a la parte más alta, son enormes en realidad. 

Todo es la obra de arte atribuida al gran Michelangelo Buonarotti. Posee una altura de 131 metros y, sin embargo, sus proporciones resultan absolutamente armoniosas.

En la plaza, a menudo me detuve a inspeccionar el centro del «colonnato», las columnas de la inmensa plaza que se ubican en forma de elipse. La simetría y la perspectiva son perfectas. Cada detalle pertenece a una obra descomunal.

En muchas partes del recorrido, te encuentras con la presencia simpática y colorida del cuerpo de jóvenes guardias suizos de la Santa Sede, los guardaespaldas del Papa. Como cuerpo militar, permanecen inmóviles, serios, atentos. No admiten posar para las fotos. Lucen trajes color rojo, azul y amarillo, el color de la familia florentina, i Medici.

La plaza aparece siempre preparada para recibir una legión de fieles, sobretodo durante la celebración de la misa oficiada por el Sumo Pontífice. Hasta ahora no he tenido la oportunidad de participar en ella.
Otro detalle que llama la atención es la presencia de una puerta exquisita. Desde el exterior se aprecia mejor la maravillosa Puerta Santa de la capilla, que permanece siempre cerrada, excepto durante los Jubileos.

El interior, la «Piedad»
Muy cerca de la entrada a la basílica está una de las obras maestras del genial Miguel Ángel Buonarotti, «La Piéta». Ella es más pequeña de lo que imaginaba, pero impactante. La estatua está protegida por un vidrio blindado a causa de los daños que tuvo que soportar hace algunos años luego de un ataque. Resulta increíble que haya sido tallada en mármol, tal es la perfección que se ha impreso a las formas humanas.

Amé fotografiar la cúpula de San Pedro desde el interior. Puedo recordar lo que sentía mientras lo hacía. Es tan hermoso ese lugar. Veía pasar la luz a través de las pequeñas ventanas como si fuese un milagro.
Fue un espectáculo inolvidable, un verdadero regalo de aquel momento.

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Uno de los más grandes tesoros de la basílica es la tumba de San Pedro, coronada por el altar mayor, el baldaquino monumental de bronce hecho por el también genial Bernini. Allí también el efecto logrado por las luces y las sombras es imponente.
 

Casi en el extremo de la basílica, hay otra obra monumental, también realizada por Bernini, es Pedro en el trono, coronado por un vitral representando al Espíritu Santo. De este manera se glorifica a la «Santa Sede» y a la autoridad de su Santidad, el Papa.

Obras de arte.
En muchos momentos de la visita se descubren obras imponentes atribuida a Gian Lorenzo Bernini,  quien fuera considerado un digno sucesor de Buonarotti. En una de los conjuntos de esculturas no pude dejar de apreciar los detalles de una gran capa tallada en mármol color rosado. La manera de esculpir el material parece imposible de lograrse. Y, sin embargo, allí está impreso el movimiento, la forma, la gracia de una tela.

A pesar de la altura en la que se encuentra, me detuve a admirar la imagen de «Don Orione» y, en especial, la del pequeño indio Ceferino Namuncurá, de quien mi madre era devota. Allí estaba, formando parte de los hallazgos que hacía gracias a esta visita guiada muy especial, en un lugar tan maravilloso.

 
Una y otra vez la vista se detiene en lo alto del Duomo de la basílica de San Pietro. Allí se descubren las estatuas y otras obras de arte, tales como la campana y la gran cruz. En ese preciso instante es que se advierte que todo el recorrido ha valido la pena. 
También cuando se aprecia el enorme esfuerzo de haber subido más de 300 escalones. 
La tarea tiene su premio. 
El paisaje es un deleite.

 

No dejen de disfrutar la entrada a esta ciudad tan peculiar por la Vía della Conciliazione. Ella une la ciudad de Roma con el estado Vaticano y nos conduce directamente a la Piazza. Al aproximarnos podemos apreciar, como en un fabuloso cuadro, la basílica.


Aprovechen también, durante la visita al Vaticano, la de los Musei Vaticani, la posibilidad de apreciar los jardines que no admiten la entrada del público. Se extienden bastante a la vista, son hermosos, muy bien cuidados. Alojan especies de lo más variadas. Hay una instalación vegetal muy especial, un muro cubierto de cactus. Me encantaría haber podido conocerlo.
 
De los museos, me llevo el recuerdo de los frescos delicados, de los murales, las esculturas y los refinados bajorrelieves.


Espero haberlos inspirado. El Vaticano y la basílica son prueba de la grandeza de Roma
Ojalá deseen conocer este lugar extraordinario, y disfrutarlo, tanto como yo pude hacerlo.
Finalmente, sugiero pasar por el sitio de la UNESCO que nos presenta los lugares protegidos como patrimonio de la humanidad, como éstos que describo en Roma.

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Oscar

    Uno de los sitios donde nunca ire, por todo lo que representa!!! no lo soporto.

  2. elisanviajes

    Qué pena Oscar… Es un lugar maravilloso.

  3. meg

    Elisa, buen reportaje. A mí me impresionó el vitral con el Espíritu Santo tras el trono de San Pedro. Y la Biblioteca Vaticana. Creo que es lo más v alioso de ese lugar.

    Creo que has captado detalles insignificantes en los que nunca nos fijamos y son de interés.

    Un besazo, argentinita y que no pases mucho frío por estos pagos. ¿O ya estás de vuelta?.

  4. sagitaire17

    Las obras que se pueden admirar ahí representan sin dudas una extremenda riqueza artística.Pero tanta riqueza cuando pueblos enteros se mueren por el hambre y las enfermedades…
    Un abrazo.

  5. Nikkita

    Hacer turismo con alguien que conoce el lugar o es de allí, la verdad es que es un lujo.
    Muchos besos

  6. Gil de Luna

    Impresionante, tanto arte en un espacio tan pequeño, sin duda merece la pena admirarlo y disfrutar de sus maravillas, olvidandose de las demás consideraciones que lleva el lugar.
    Sólo el arte de ese lugar despierta mi interes, rehuyo de quienes lo explotan y lo que representan.
    Un beso y buen fin de semana.
    Marga.

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