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Voluntaria para probar la vacuna CureVac en Argentina

Voluntaria CureVac Rosario, Argentina

Hoy les cuento la aventura de ser voluntaria para probar la vacuna CureVac en Argentina. Desde marzo del 2020 mi vida cambió radicalmente, como la de todos los argentinos. Ciudadanos del mundo, la epidemia de SARS Co-V, más conocido como Covid-19, llegó indefectiblemente al país y nos enfrentó a una enfermedad peligrosa y por entonces, desconocida. Se extendió de tal modo que se transformó en una pandemia que no respetó razas, geografías ni fronteras. Los distintos gobiernos instalaron cuarentenas más o menos rígidas, medidas preventivas de distanciamiento social y trataron de preparar sus respectivos sistemas sanitarios para soportar el vendaval. La economía de cada país sufrió y sufre muchísimo. Sucedieron algunos éxitos y fracasos rotundos. El virus ganaba la batalla por goleada. Argentina resultó una de las naciones más perjudicadas por diferentes motivos. La cuarentena fue interminable y mal administrada. Los contagios se sucedieron en una primera ola que no conoció, hasta hoy, la preciada cifra de «0 casos». Tenemos records de contagios y de personas fallecidas por millón de habitantes. Las vacunas escasearon y escasean.

Prueba de Fase III de la vacuna CureVac

Había escuchado que, a mediados del 2020, habían comenzado las pruebas de Fase III de la vacuna de Pfizer contra la Covid-19 en Argentina. La idea de participar me pareció excelente. Los voluntarios de un país abren la posibilidad para el rápido acceso a la vacuna ni bien sea aprobada por las autoridades sanitarias. En medio de la emergencia planetaria, el proceso de autorización se acelera notablemente. Además, soy hija de un médico que trabajó en vacunación y medicina preventiva en Rosario. Terminó su larga carrera como director de la Cátedra de Medicina Preventiva y Social de la Facultad de Medicina de la U.N.R. Me imaginé el orgullo que sentiría si su hija se ofreciera como participante para este ensayo. Sin embargo, ese test se hacía en Buenos Aires. Resultaba imposible postularme para ello.

La experiencia en Rosario, Argentina

Pero en el mes de febrero del 2021 comenzó a circular la noticia. El Sanatorio Parque de Rosario convocaba a voluntarios para participar en la prueba de una nueva vacuna, de origen alemán, que se encontraba en su tercera fase de investigación. Estaba siendo testeada por una gran población de pacientes en países de América y Europa. Se trataba de la vacuna CureVac que desarrollaba un prestigioso laboratorio asociado a la farmacéutica Bayer. El producto tiene iguales características que los de Pfizer BionTech y Moderna. Todas esas vacunas están desarrolladas en base a ARN mensajero, una molécula sintética que, introducida en una célula, produce y codifica una proteína terapéutica para tratar la enfermedad. Las mismas células se convierten en pequeñas fábricas de producción del fármaco. Es un método revolucionario, considerado el futuro de la medicina preventiva. A esto se suma la posibilidad de que pueda ser mantenida a una temperatura no tan baja, en refrigeradores comunes, al alcance de muchos más establecimientos sanitarios y vacunatorios. Es una enorme ventaja agregada.

El protocolo para recibir la vacuna CureVac

Y resultó que me inscribí como voluntaria, me eligieron, afortunadamente, y el 5 de marzo recibí la primera dosis. El protocolo firmado para recibir la vacuna CureVac indicaba que la prueba era contra placebo. Es lo que se conoce como estudio «a doble ciego«, ya que, ni el vacunador ni el voluntario conocen si se recibe efectivamente la vacuna o un placebo. Es la mejor manera de probar la eficacia, ya que un grupo es inoculado con la vacuna y a otro se le inyecta suero fisiológico para, luego, analizar qué pasó en cada grupo. Luego de esa dosis experimenté algunos síntomas leves de dolor en el brazo y un cansancio desconocido. Casi como estar conectada a media máquina.

Voluntaria CureVac Rosario, Argentina

A la espera de los resultados a mediados del 2021

El día 1° de abril, 3 semanas después de la primera, recibí la segunda dosis. Esta vez los efectos fueron mucho más intensos. Todo me hizo sospechar que no había recibido un placebo. Fiebre alta a la que no estoy acostumbrada, escalofríos, decaimiento intenso, mucho dolor de cabeza, vómitos y dolores musculares fueron, durante 2 días, un combo bastante tortuoso. No obstante, los síntomas pasaron en 48-72 horas y me quedó una especie de certeza – o ilusión – de haber recibido la vacuna CureVac en vez del suero. La permanente atención del personal del sanatorio era como un bálsamo. Contaba con médicos a quienes consultar y que seguían de cerca mi evolución. Es probable que, durante este mes de mayo o el de junio, se apruebe la vacuna y, posteriormente, se nos informe si recibimos vacuna o placebo. Esto abrirá las puertas a otra oportunidad para vencer a esta terrible enfermedad que azota a todo el mundo por igual. Será un orgullo haber sido una pequeña parte de ello, el hecho de haber prestado mi cuerpo para probar una vacuna tan esperada.

Mi papá debe estar satisfecho. Estoy segura.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Ana Maria Scapigliati

    Orgullosa y emocionada hasta las lágrimas. Te quiero y admiro Carissima Sorella

  2. Elisa Nievas

    Gracias Ana, beso grande

  3. Daniel Faenza

    Tambièn soy voluntario en el ensayo. En mi caso, no tuve ninguna molestia en la primera dosis ( solo un dolor de cabeza ), pero en la segunda, experimentè una fatiga impresionante y escalofrìos. No tuve fiebre, pero tambièn tengo la ilusiòn de que me hayan vacunado, y estoy expectante a que se publiquen los resultados…

    1. Elisa Nievas

      Gracias por tu comentario Daniel. Espero que pronto se puedan conocer los resultados de esta aventura. Saludos y cuidate mucho

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