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Crónica de un anhelo: volver a viajar

Tokyo, Japón, Volver a Viajar

Con frecuencia me he planteado volver a viajar. Me pregunté y pregunto todavía cuando será ese día. E imagino cuál sería el primer destino. A lo largo de esta pandemia, el cine y los libros me han ayudado a transportarme lejos, a otras latitudes y realidades. También a otro mundo. Un mundo ficticio, como el que era. Era? Viajé con esas imágenes y textos a lugares donde las restricciones eran mínimas. O de otro orden. Ciudades en las que me mezclaba con la gente en la calle, los parques o el transporte público. Sólo vi usar máscaras a algunos japoneses. Pero no tenían un carácter amenazante. Formaban parte de un buen hábito ciudadano que caracteriza a una sociedad que privilegia la salud del otro.

Mendoza, Argentina, Viñedos

Después de un año y medio de encierros, limitaciones y privaciones de todo tipo, el deseo de volver a viajar se parece al de la libertad. De pronto no me importa tanto saber adonde voy a ir en primer término. Tengo ansias de no pedir permiso, de no tener miedo y de que una decisión tan simple no me pese tanto. Deseo alejarme verdaderamente de mi vida cotidiana para descubrir algo nuevo o re descubrir lo que amo. Admiro a quienes se animaron a vacaciones por Argentina. Yo, la supuesta viajera incorregible, me encontré pensando y repensando la posibilidad varias veces.

Córdoba, Turismo de Estancias, La Catalina

Aquello que en otro tiempo era el trámite de reservar un vuelo, un alojamiento y cargar una valija con lo indispensable, se había transformado en un desafío. Uno que no estaba dispuesta a afrontar. De pronto se instalaba un desgano más grande que la necesidad de cambio y de descanso. Comencé llegando un par de fines de semana XL hasta la preciosa provincia de Córdoba. El camino de la viajera arrancó con el placer del turismo de estancias, con todos los cuidados y el protocolo necesario. Y la perfecta dosis de aire puro y libre de miedos.

Volver a Viajar, Alemania

El hartazgo de una cuarentena interminable, de los anuncios infantiles y de la promesa inconsistente de una vacuna contra el Covid-19, que fue llegando con cuenta gotas, dejaron una huella en mi estado de ánimo. La historia de que la pandemia era, obviamente, global y que traía otras consecuencias en nuestro país, me sonaba absurda y conspiraba contra mi deseo de volver a viajar. Resultó muy difícil vivir en la Argentina, alejada de todo, en otro hemisferio y en otra realidad. Un país que observaba lo que ocurría en el norte del mundo mientras mantenía a su gente encerrada en el sur, cuando todavía el maldito virus no circulaba. Cuando llegó, como tenía fatalmente que llegar, ya estaba harta de escuchar a científicos mediocres que, o se contradecían, o no entendían las consecuencias de lo que aconsejaban.

Molinos de Criptana, Castilla

Volver a viajar es más que un sueño. Representa, de alguna manera, el final de toda esta locura.